martes, 28 de marzo de 2017

"Historieta: sociales en cómics" en Castelló Educa

Este fin de semana participo con Historieta: Sociales en cómics dentro de las jornadas Castelló Educa. A lo largo del sábado me encontraréis en la Fireta de projectes, donde junto otros docentes de la ciudad podré exponer el trabajo que desempeño (junto con mis alumnos, claro). Ese mismo día, a las 12.30, tendré unos minutos para explicar el proyecto en el auditorio mediante una presentación. Ya os iré contando cómo va la cosa por aquí.

lunes, 13 de marzo de 2017

El apoyo

Una de las cosas más importantes en cualquier aventura que implique Innovación Educativa, ideas descabelladas, ganas de experimentar con metodologías alternativas, echarse a la piscina y (de paso) disfrutar con el trabajo propio, es contar con el apoyo de los miembros de la directiva del centro docente, de tus compañeros de claustro y departamento, la comunidad educativa en general y (por descontado) el inestimable espaldarazo de infinidad de gente que confía en ti.
Pues bien, he de reconocer que de todas estas cosas yo voy sobrado en el IES Miquel Peris i Segarra.

¡Gracias por todo compañeros!

martes, 7 de marzo de 2017

¿Qué era un "correero", profe?

En estos tiempos que corren, cuando cada lunes acuden unos cuantos alumnos aficionados a los cómics y los videojuegos para contarme qué han hecho durante el fin de semana, descubro aliviado que hoy en día (internet mediante...) el acceso a la cultura friki es mucho más sencillo, hay menos tabúes, todo está más normalizado y pocos son los muchachos (y las muchachas) que exhiben sus camisetas de Naruto o del Capitán América con miedo de que alguien les llame bichos raros.

Hoy en día ya no hay fronteras. Un crío de 12 años puede estar jugando online con compañeros de otra parte del mundo, estableciendo relaciones de camaradería y amistad que con un poco de suerte le acompañarán para toda la vida, trascendiendo la gris soledad que alguien de su edad, en tiempos no tan remotos, podía sentir entre sus compañeros de clase. Además, si el eventual friki tiene la buena suerte de contar con el apoyo y la comprensión de sus padres, en la mayoría de los casos estos se preocuparán por potenciar sus inquietudes, acompañándole con orgullo a toda clase de eventos del mundillo, recorriendo en familia kilómetros y kilómetros de carretera que, de nuevo no hace tanto tiempo, recorríamos los de nuestra generación en peregrinaciones organizadas por tiendas de cómics de toda España o grupos de aficionados que surgían de manera espontánea.

Sin embargo, ante tamaña facilidad para adentrarse en los insondables misterios de las onomatopeyas japonesas y la continuidad del Universo Marvel (una facilidad potenciada en foros de internet, grupos de redes sociales y mil cosas que se nos escapan...) echo a faltar una figura que, al menos en los ochenta, devino en fundamental para el desarrollo del fandom patrio: El "correero" de los Cómics Fórum.

No es necesario volver a ver la primera temporada de Stranger Things para corroborar algo que todos sabemos: hace treinta años las cosas eran muy diferentes. A la altura de 1983, con el desembarco de Marvel en España, todavía no existía el concepto de fandom. Cierto es que durante buena parte de los setenta los lectores de cómics americanos habían creado cantera leyendo tebeos de Vértice, pero la apuesta de Fórum por abrir una cabeza de playa editando tebeos de superhéroes con un formato similar al americano (bueno, un poco más grande...), potenciar el quiosco de barrio y generar movimiento entre los lectores contó con la ayuda inestimable de esa persona, el "correero", escondida entre varios seudónimos a la medida del Correo de los Lectores en las ediciones USA. Una persona que contestaba con paciencia las preguntas de los futuros Marvel Zombies.

Se llame Francisco, se llame Loki, se llame Átomos o Doc Skull, acompañado siempre por preciosas viñetas de Pere Olivé, el "correero" hacía que no te sintieses tan sólo. Leyendo sus avispadas respuestas descubrías de repente que en el pueblo de al lado había alguien que también disfrutaba con la Patrulla X. Es más: era alguien como tú, que alucinaba dibujando, leyendo aventuras, imaginando historias más grandes que la vida.
Gracias al "correero" eras partícipe de los últimos chascarrillos en el entramado editorial, aprendías a valorar a éste o aquel artista, vibrabas con su humor ácido, asentías con las sabias palabras de alguien que comprendía en todo momento quién tenía delante y lo trataba con respeto.
Porque de respeto por el lector el "correero" de Cómics Fórum sabía mucho. Y de nuevo sigo pensando que su figura debería ser reivindicada hoy en día, cuando un alumno de cualquier instituto, con ganas de dibujar a Spiderman y sueños de grandeza, busca un referente "adulto" y profesional que le anime a seguir con su destreza.

Enseñaba el otro día Carlos Pacheco algunas páginas germinales que envió en su juventud a un programa de radio que hablaba sobre cómics, páginas juveniles y tempranas en las que todavía no despuntaba el enorme artista que nuestro gaditano más universal es ahora mismo. Pues bien, lo que más me llamó la atención de su anécdota no fue la presencia testimonial de dichas planchas. Pacheco apuntaba a la importancia que tuvo, para su futuro desarrollo humano, el espaldarazo que la contestación a la remesa de muestras tuvo en aquel adolescente. Un imberbe pipiolo que soñaba con dibujar Los Vengadores para siempre.

Pues bien, unos años más tarde, para los lectores de mi generación, aquel papel de paciente guía capaz de animar al tierno poyuelo cargado de ilusión y carente (todavía) de destreza era el "correero" de Cómics Fórum.
Me gusta imaginarlo ante una caterva de ilustraciones, la mayoría con muy baja calidad profesional pero llenas de ambición. Lo evoco observando con detenimiento algún horrible dibujo de un crío con 10 o 12 años que sueña con dibujar a Spiderman, inspirando hondo, sentándose ante la máquina de escribir, estirándose los dedos y sorbiendo un poco de café mientras piensa, a altas horas de la madrugada, cuál es la mejor forma de contestar al pobre muchacho y animarle para que continúe dibujando, para que no cese en su empeño, no abandone su sueño y, por encima de todo, siga leyendo cómics. 
Imagino también (porque la he visto en primera persona) la cara de ese mismo muchacho cuando emocionado encuentra la respuesta a su carta en las páginas interiores de algún número de La Patrulla X, comprado en el quiosco del barrio. Os puedo asegurar que ese momento no tiene precio. 
De hecho, me atrevería a asegurar que será uno de los momentos más dichosos de su vida.

Pero por contra, hoy ya no sucede así. Internet ha acercado a los aficionados, ha facilitado la comunicación y las "salidas del armario", pero también ha puesto punto y final a la magia. 
Ante un panorama que las principales editoriales tienden a pintar como sombrío y estéril, me pregunto si los lectores que con tanto afán dicen buscar se encuentran en nuestros chavales de 10 o 12 años. No imagino a ninguno de mis alumnos enviando por correo electrónico dibujetes hechos con cariño porque ya no tienen ningún lugar donde enviarlos: En plena era de las redes sociales, ante tanto tweet y tanta saturación de información, los futuros aficionados siguen estando solos. 

Y mientras tanto sólo queda agradecer las palabras de ánimo del "correero" que alguna vez, hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana, mintió sobre la calidad del boñigo con patas que le envié por correo ordinario y, durante unos cuantos años (fundamentales en mi formación), me animó a seguir probando.

Sesión de evaluación

Mucho se habla de rediseñar ámbitos y espacios docentes, pero poco se menciona la insoportable levedad de una sesiones de evaluación que tienden a convertirse en estériles intercambios de cromos.
Resulta triste comprobar como muchos colegas (entre los que me incluyo) andamos espoleados por llegar a los 40 o 45 minutos de cada reunión con las notas puestas. Entre retrasos, cotilleos sin sentido, chascarrillos fuera de lugar y dinámicas similares, aquello puede convertirse en un agobio interminable. Y es una lástima.
Si tuviéramos otra forma de evaluar, otros espacios para reunirnos, otras dinámicas más allá de los departamentos estancos y la letanía del canto de notas, sería todo mucho más agradable. Pero claro: es bonito hablar de casitas de chocolate, toboganes de piruleta y nubes de algodón con sabor a purpurina.
Sentar tus posaderas ante el resto del equipo docente durante la evaluación de cada grupo, es lo más parecido que tenemos los profesores a moverse por las trincheras. De hecho, creo que a muchos de esos gurús que pululan por las redes sociales, hablando de cambio educativo, innovación y flower power, no les vendría mal pasarse por alguna de estas inútiles reuniones de referencia para tomar el pulso a lo inquietante del sistema.
Y escribo esta reflexión desde mi particular punto de vista. Si seguís mis tiras cómicas y mi trabajo con cierta regularidad, tendréis claro que precisamente yo soy de los que intentan echar ganas al asunto y derribar los muros. Pero cuando se hacen las nueve de la noche, llevas casi cinco horas debatiendo sobre tonterías y números, aguantando discusiones y salidas de tono, escuchando comentarios hipócritas y bostezando... en esos momentos es cuando piensas que tu martillo  de Thor no golpea todavía con suficiente fuerza.

sábado, 4 de marzo de 2017

Love of Lesbian en clase: En busca del Mago


Os dejo aquí este collage con algunas de las adaptaciones que han realizado mis alumnos de 1ESO.
El objetivo de la actividad era convertir en aucas de nueve viñetas la canción En busca del mago, de Love of Lesbian, perteneciente a su disco El Poeta Halley.

METODOLOGÍA
Duración: Tres sesiones de 50 minutos.
Materiales: Sobre en A3, letra impresa de la canción, dos hojas para realizar bocetos, lápices, rotuladores y una lámina final en A3 donde los alumnos debían plasmar los versos de la canción.

Escucharon el tema cuatro veces.

  • Una sólo de oído.
  • Otra con el video oficial de la canción que viene acompañado de ilustraciones creadas por Sergio Mora 
  • Una tercera con la letra en la mano. 
  • Tras esto, repetí sólo una vez más la canción durante la segunda sesión.




RESULTADO
Elegí En busca del mago por lo poético de sus imágenes y porque me pareció sencilla de trasladar a la estructura del auca. He de reconocer que la idea se me ocurrió de forma improvisada: bajando del taller que imparto sobre Aprendizaje basado en Proyectos en el IES Vilafanca, es decir, casi hora y media de coche que me zampo cada dos semanas en compañía de Santi Balmes y el resto de la banda.
Yo lo tuve claro casi al instante: podría salir de aquí un buen proyecto que me ayudase a cerrar la evaluación con originalidad, pero a la hora de explicarlo en clase temí que los chavales se perdieran ante una sugerencia tan evocadora y diferente (están más acostumbrados a otra clase de música)

Los resultados y la valoración final que han realizado ellos mismos de la actividad me parece muy satisfactoria. Para la siguiente canción (Incendios de nieve, del álbum 1999) trabajarán de forma grupal, elaborando un auca de 18 viñetas en formato A1.

Os dejo por aquí algunas de las creaciones de los chavales, aquí con mayor detalle: