domingo, 2 de abril de 2017

Castelló Educa Crónica

Este fin de semana ha tenido lugar el evento Castelló Educa (#CsEduca), un espacio creado para que la comunidad educativa de la ciudad presentara sus propuestas, reflexionara acerca del papel que tiene la educación en el entorno y mil cosas más.
El IES Miquel Peris i Segarra, l'institut del Grau, fue seleccionado para participar con dos propuestas: Artistics, nuestro proyecto educativo de centro, y Agentes de la Historieta, que como sabéis es el proyecto curricular que ando desarrollando con mis alumnos de primero y segundo de ESO.

Han sido tres días muy intensos, la verdad, y como buen forofo del sketching y el visual thinking, yo me he entretenido tomando notas en mi Moleskine y en un cuadernillo Canson de gramaje bastante alto. Los bolígrafos que he utilizado han sido un Pentel con punta de pincel, dos rotuladores Kuretake con punta blanda y un Sigma Omicron de punta 0,7.

También quiero señalar que Castelló Educa estuvo preñado de actividades interesantes, pero como un servidor no tiene el don de la ubicuidad, reseño por aquí aquellas en las que participé... y donde pude realizar dibujetes.
La inauguración de las jornadas transcurrió más o menos así. Las autoridades y el comité organizador nos hablaron de la importancia del evento para la ciudad de Castellón y dieron paso a la fabulosa ponencia de Juan Manuel del Pozo, acerca de las Ciudades Educadoras.

La segunda jornada del encuentro fue la más intensa. De buena mañana mi compañera Sara Buendía y yo acudimos a montar nuestro expositor en la fireta de projectes, donde invité también a mis alumnas Lucía y Claudia para que ejercieran de secretarias y mostrasen a los espectadores el increíble trabajo que realizan en clase.

Mientras esto sucedía, participé en un grupo de reflexión coordinado por Jordi Adell donde diferentes docentes, padres y responsables de entidades de diversos ámbitos tratamos de determinar el papel de los Materiales Educativos en la educación actual.

He de decir que a la hora de poner en común las diferentes aportaciones Jordi Adell me pilló a traición para que realizase un mural Visual Thinking conforme los diferentes ponentes presentaban sus conclusiones. Disfruté mucho con la idea, pero como no me había preparado nada, acabé muy agotado.


Tras la pausa para el café (aprovechada para recorrer la Fireta de projectes y toparme con Francisco Sayas, un ex alumno que se ha convertido en un crack de la robótica y el diseño de vehículos eléctricos), tocaba el plenario con las aportaciones de los diferentes grupos de reflexión que habían programados: La importancia de los deberes, la educación para toda la vida... en fin. Me entretuve un ratito más con los apuntes.



Finalmente, a eso de las 16h, tocaba presentar mi proyecto didáctico (bueno, ya sabéis: el que yo coordino pero realizan increíblemente bien mis alumnos).
Momentos antes de la charla tuve la oportunidad de desvirtualizar a una compañera que admiro muchísimo, la maestra de Educación Infantil Estrella Vilar, cuyo blog Idees Magistrals no os podéis perder.



Aunque durante la ponencia estaba un tanto nervioso (el formato elegido, en una sala del auditorio y con tintes de TEDtalk imponía un poco...) creo que supe transmitir lo que significa Agentes de la Historieta: el trabajo que desempeño en el aula, la importancia que tiene para mi desarrollar la ensañenza las Ciencias Sociales mediante proyectos, mediante aplicación del pensamiento visual y (por supuesto) de las viñetas en clase, etc. En un último apunte hablé también del Sense of wonder como motor de la educación, cosa que ya he mencionado por aquí y de la que estoy totalmente convencido.
Uno de los asistentes tuvo a bien preguntar cómo reaccionaba la comunidad educativa del IES Miquel Peris i Segarra ante esta forma diferente de trabajar, habida cuenta de las dificultades que (según su opinión) presenta el alumnado del centro. Para contestarle me salí un poco del discurso oficial y traje a colación una escena de la película Rambo (si, la action movie ochentera del más musculoso Stallone), en la cual su antiguo comandante le pregunta al aguerrido protagonista cómo piensa sobrevivir en el mundo actual y tras unos segundos de silencio, el bueno de Sly responde con la boca torcida, de forma lacónica, diciendo aquello de "Día a día".

Me hubiera gustado participar en más actividades (todavía me tiro de los pelos por perderme la conferencia de Heike Freire), pero como diría Juan Manuel del Pozo, el tiempo es un recurso escaso.
Quiero agradecer a la organización del encuentro la invitación a participar en el mismo y desde aquí doy las gracias a Sergi Mestre y todo su equipo en el CEFIRE, así como a Jordi Adell por su encerrona y a diversos compañeros que me alegró mucho volver a ver (Julio, Guillermina, Francesc, Neli , Inés...) o conocer. 
Pero por encima de todo agradezco a mis alumnos su implicación en todo esto y a mi compañera Sara Buendía  y mi Jefa de Estudios María José Martinez por toda su amistad y apoyo.

martes, 28 de marzo de 2017

"Historieta: sociales en cómics" en Castelló Educa

Este fin de semana participo con Historieta: Sociales en cómics dentro de las jornadas Castelló Educa. A lo largo del sábado me encontraréis en la Fireta de projectes, donde junto otros docentes de la ciudad podré exponer el trabajo que desempeño (junto con mis alumnos, claro). Ese mismo día, a las 12.30, tendré unos minutos para explicar el proyecto en el auditorio mediante una presentación. Ya os iré contando cómo va la cosa por aquí.

lunes, 13 de marzo de 2017

El apoyo

Una de las cosas más importantes en cualquier aventura que implique Innovación Educativa, ideas descabelladas, ganas de experimentar con metodologías alternativas, echarse a la piscina y (de paso) disfrutar con el trabajo propio, es contar con el apoyo de los miembros de la directiva del centro docente, de tus compañeros de claustro y departamento, la comunidad educativa en general y (por descontado) el inestimable espaldarazo de infinidad de gente que confía en ti.
Pues bien, he de reconocer que de todas estas cosas yo voy sobrado en el IES Miquel Peris i Segarra.

¡Gracias por todo compañeros!

martes, 7 de marzo de 2017

¿Qué era un "correero", profe?

En estos tiempos que corren, cuando cada lunes acuden unos cuantos alumnos aficionados a los cómics y los videojuegos para contarme qué han hecho durante el fin de semana, descubro aliviado que hoy en día (internet mediante...) el acceso a la cultura friki es mucho más sencillo, hay menos tabúes, todo está más normalizado y pocos son los muchachos (y las muchachas) que exhiben sus camisetas de Naruto o del Capitán América con miedo de que alguien les llame bichos raros.

Hoy en día ya no hay fronteras. Un crío de 12 años puede estar jugando online con compañeros de otra parte del mundo, estableciendo relaciones de camaradería y amistad que con un poco de suerte le acompañarán para toda la vida, trascendiendo la gris soledad que alguien de su edad, en tiempos no tan remotos, podía sentir entre sus compañeros de clase. Además, si el eventual friki tiene la buena suerte de contar con el apoyo y la comprensión de sus padres, en la mayoría de los casos estos se preocuparán por potenciar sus inquietudes, acompañándole con orgullo a toda clase de eventos del mundillo, recorriendo en familia kilómetros y kilómetros de carretera que, de nuevo no hace tanto tiempo, recorríamos los de nuestra generación en peregrinaciones organizadas por tiendas de cómics de toda España o grupos de aficionados que surgían de manera espontánea.

Sin embargo, ante tamaña facilidad para adentrarse en los insondables misterios de las onomatopeyas japonesas y la continuidad del Universo Marvel (una facilidad potenciada en foros de internet, grupos de redes sociales y mil cosas que se nos escapan...) echo a faltar una figura que, al menos en los ochenta, devino en fundamental para el desarrollo del fandom patrio: El "correero" de los Cómics Fórum.

No es necesario volver a ver la primera temporada de Stranger Things para corroborar algo que todos sabemos: hace treinta años las cosas eran muy diferentes. A la altura de 1983, con el desembarco de Marvel en España, todavía no existía el concepto de fandom. Cierto es que durante buena parte de los setenta los lectores de cómics americanos habían creado cantera leyendo tebeos de Vértice, pero la apuesta de Fórum por abrir una cabeza de playa editando tebeos de superhéroes con un formato similar al americano (bueno, un poco más grande...), potenciar el quiosco de barrio y generar movimiento entre los lectores contó con la ayuda inestimable de esa persona, el "correero", escondida entre varios seudónimos a la medida del Correo de los Lectores en las ediciones USA. Una persona que contestaba con paciencia las preguntas de los futuros Marvel Zombies.

Se llame Francisco, se llame Loki, se llame Átomos o Doc Skull, acompañado siempre por preciosas viñetas de Pere Olivé, el "correero" hacía que no te sintieses tan sólo. Leyendo sus avispadas respuestas descubrías de repente que en el pueblo de al lado había alguien que también disfrutaba con la Patrulla X. Es más: era alguien como tú, que alucinaba dibujando, leyendo aventuras, imaginando historias más grandes que la vida.
Gracias al "correero" eras partícipe de los últimos chascarrillos en el entramado editorial, aprendías a valorar a éste o aquel artista, vibrabas con su humor ácido, asentías con las sabias palabras de alguien que comprendía en todo momento quién tenía delante y lo trataba con respeto.
Porque de respeto por el lector el "correero" de Cómics Fórum sabía mucho. Y de nuevo sigo pensando que su figura debería ser reivindicada hoy en día, cuando un alumno de cualquier instituto, con ganas de dibujar a Spiderman y sueños de grandeza, busca un referente "adulto" y profesional que le anime a seguir con su destreza.

Enseñaba el otro día Carlos Pacheco algunas páginas germinales que envió en su juventud a un programa de radio que hablaba sobre cómics, páginas juveniles y tempranas en las que todavía no despuntaba el enorme artista que nuestro gaditano más universal es ahora mismo. Pues bien, lo que más me llamó la atención de su anécdota no fue la presencia testimonial de dichas planchas. Pacheco apuntaba a la importancia que tuvo, para su futuro desarrollo humano, el espaldarazo que la contestación a la remesa de muestras tuvo en aquel adolescente. Un imberbe pipiolo que soñaba con dibujar Los Vengadores para siempre.

Pues bien, unos años más tarde, para los lectores de mi generación, aquel papel de paciente guía capaz de animar al tierno poyuelo cargado de ilusión y carente (todavía) de destreza era el "correero" de Cómics Fórum.
Me gusta imaginarlo ante una caterva de ilustraciones, la mayoría con muy baja calidad profesional pero llenas de ambición. Lo evoco observando con detenimiento algún horrible dibujo de un crío con 10 o 12 años que sueña con dibujar a Spiderman, inspirando hondo, sentándose ante la máquina de escribir, estirándose los dedos y sorbiendo un poco de café mientras piensa, a altas horas de la madrugada, cuál es la mejor forma de contestar al pobre muchacho y animarle para que continúe dibujando, para que no cese en su empeño, no abandone su sueño y, por encima de todo, siga leyendo cómics. 
Imagino también (porque la he visto en primera persona) la cara de ese mismo muchacho cuando emocionado encuentra la respuesta a su carta en las páginas interiores de algún número de La Patrulla X, comprado en el quiosco del barrio. Os puedo asegurar que ese momento no tiene precio. 
De hecho, me atrevería a asegurar que será uno de los momentos más dichosos de su vida.

Pero por contra, hoy ya no sucede así. Internet ha acercado a los aficionados, ha facilitado la comunicación y las "salidas del armario", pero también ha puesto punto y final a la magia. 
Ante un panorama que las principales editoriales tienden a pintar como sombrío y estéril, me pregunto si los lectores que con tanto afán dicen buscar se encuentran en nuestros chavales de 10 o 12 años. No imagino a ninguno de mis alumnos enviando por correo electrónico dibujetes hechos con cariño porque ya no tienen ningún lugar donde enviarlos: En plena era de las redes sociales, ante tanto tweet y tanta saturación de información, los futuros aficionados siguen estando solos. 

Y mientras tanto sólo queda agradecer las palabras de ánimo del "correero" que alguna vez, hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana, mintió sobre la calidad del boñigo con patas que le envié por correo ordinario y, durante unos cuantos años (fundamentales en mi formación), me animó a seguir probando.